La problemática de la pérdida y desperdicio de alimentos

¿Qué es la pérdida y el desperdicio de alimentos?

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), la pérdida y el desperdicio de alimento se refiere a todos los alimentos que son producidos para consumo humano y que no son aprovechados para alimentar a la población. La FAO cataloga este desaprovechamiento en dos grandes categorías de acuerdo a los procesos de producción, venta y consumo:


Pérdida de alimentos: Generalmente ocurre en las primeras etapas del proceso de producción y venta de alimentos, por ello también es que genera el mayor volumen de pérdida, se debe principalmente a técnicas ineficientes en la cosecha, un mal almacenamiento, errores de traslado o acuerdos de venta que ocurren tanto en la producción, distribución y venta. Por otro lado, los estándares estéticos que se requieren para la exhibición de “productos frescos”, también representan una gran pérdida pues muchos de ellos son desechados durante la clasificación en las cadenas de suministro, aún estando en perfectas condiciones para ser consumidos, debido a manchas, tamaños, colores, etcétera que hacen poco estéticos a los alimentos.


Desperdicio de alimentos: Este fenómeno ocurre principalmente en los comercios minoristas y el consumo; intervienen principalmente los vendedores y los establecimientos de comida preparada, quienes al no poder comercializar el volumen de sus mercancías o tener excedentes, los alimentos terminan caducando o echándose a perder, también son desechados por un mal almacenamiento de los mismos. Por otro lado el último eslabón de esta cadena de desperdicio es el consumidor final, que suele hacer compras mal planeadas, donde generalmente se compra más de lo que se consume, además de un mal almacenamiento en los hogares que causan que los alimentos sean olvidados hasta que caducan, adicional cuando realizamos compras, generalmente descartamos productos poco estéticos o que están cerca de su fecha de consumo preferente.

¿Cómo repercute el desaprovechamiento de los alimentos en las personas?

Paradójicamente, la falta de alimentos es uno de los principales problemas a nivel mundial, tanto que el segundo objetivo de desarrollo sostenible propuesto por la ONU es “hambre cero”, se estima que 815 millones de personas padecen hambre, mientras que, de acuerdo a la FAO, un tercio de los alimentos producidos a nivel mundial se pierden o desperdician.

Sin embargo, la producción de alimentos a nivel mundial es suficiente para alimentar a toda la población mundial, de no ser porque el desperdicio de alimentos equivale a mil 300 millones de toneladas al año, de acuerdo a cifras proporcionadas por la FAO.


A nivel mundial, se desperdician mil 300 millones de toneladas de frutas, las cuales representan el mayor índice de desperdicio de todos los alimentos que se producen, seguido de tubérculos, cereales y leche.

De los tres países que conforman América del Norte, más de 167 millones de toneladas de alimento se desperdician, México ocupa el segundo lugar de ellos con 28 millones de toneladas desperdiciadas, lo que representa el 34.7% de lo que se produce en nuestro país, es decir, una tercera parte de lo que se produce, es decir, que en promedio cada mexicano desperdicia 158 kilos de comida al año. De estas cifras los alimentos más desperdiciados son la carne de cerdo, el pescado, la carne de res, la carne de pollo y las tortillas, de acuerdo a datos del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA) de la Cámara de Diputados


En México, 28.6 millones de personas carecen de acceso a una alimentación suficiente y nutritiva de acuerdo a datos del Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), esta cifra representa el número de mexicanos que por falta de recursos económicos no pueden adquirir los productos indispensables para contar diariamente con alimentos en sus hogares, además de lo inasequible de alimentos nutritivos, debido a sus altos costos de venta.

El problema de la pérdida y el desperdicio de alimentos no solamente impacta en la economía de las naciones, empresas y hogares, también impacta directamente a las personas que enfrentan inseguridad alimentaria, ya que la cantidad de alimentos que se desperdician al año, sería suficiente para proporcionar el alimento necesario a una familia diariamente, con productos como frutas verduras, carnes, lácteos, cereales y legumbres, lo cual mitigaría el problema del hambre y la desnutrición en nuestro país, especialmente en niños y adolescentes que están en pleno desarrollo y requieren una buena nutrición.

Genaro Aguilar Gutiérrez, investigador de la Escuela Superior de Economía del IPN y ex secretario del Grupo Técnico de Pérdidas y Mermas de Alimentos en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Social, también calculó que el agua utilizada en la producción de los alimentos que son desaprovechados, podría ser consumida por 303,348,857 personas en un año, es decir que habría suficiente agua para todos los mexicanos durante 2.4 años.

Otro aspecto importante del desperdicio de alimentos es el impacto ambiental, ya que estas acciones generan 36 millones de toneladas de dióxido de carbono, lo cual equivaldría a las emisiones anuales de aproximadamente 16 millones de vehículos, mientras que el agua utilizada equivale a 40,000 millones de metros cúbicos, además de la explotación y el uso de suelos para el cultivo, que provocan deforestaciones y uso de plaguicidas que son perjudiciales para el suelo y el medio ambiente en general. Todos estos recursos también son desperdiciados al ser utilizados en producir alimentos que jamás serán consumidos.


Este problema se ha abordado desde diferentes ámbitos, gobiernos, científicos y organizaciones han impulsado acciones para evitar el desperdicio de alimentos o evitar los malos manejos que lo provocan. En este sentido la labor que realizan los Bancos de Alimentos es indispensable para recuperar alimentos aptos para consumo humano que son destinados a personas que enfrentan carencias económicas y sociales, gracias a ello miles de niños y adolescentes tienen más oportunidades de desarrollarse mejor y en general las familias que reciben los apoyos de los Bancos de Alimentos, tienen acceso a más productos nutritivos, lo que permite que tengan una mejor alimentación que a la larga se traduce en una mejor salud y bienestar en general.

Aún faltan acciones que logren disminuir de manera significativa el problema de la pérdida y el desperdicio de alimentos, pero hay que tener en cuenta que las acciones a realizar deben enfocarse en la prevención, la recuperación y la revaloración en todas las fases de producción, venta y consumo de los alimentos.

Nuestra forma de incidir en la problemática

¿Cómo operamos?

Como Banco de Alimentos independiente, nuestra operación se concentra en rescatar alimentos aptos para el consumo humano y con ello evitar su desperdicio, por lo que nuestro flujo de operación marca nuestro diferenciador.